viernes, 28 de agosto de 2015

Viernes de Música♪


Viernes de Música



¿Cuántas cosas puede revelar el silencio?

El nombre que yo utilizo es ese: Silencio, y es porque le silencio no es cualquier cosa, de hecho es una que representa varias, o que lleva a varias. En esta canción (en su traducción claro esta) esta plasmada una de las razones por las que admiro el silencio. La canción habla de alguien que huía de todo lo que no quería pensar en el sonido, pero tras quedarse en silencio, por razones dichas en la canción, deja de tener escapatoria a su propia mente, y a todo lo que ésta reflexiona mientras conduce su carro en silencio.  
Dice:"No hay escondite para mi, estoy obligado a aceptar lo que siento, no hay distracción para evitar lo que es real".
Además la propuesta de la banda en cuanto a letra y música me pareció bastante interesante, quienes llaman al estilo de su propia música "Pop Esquizofrénico"; también por ello aquí les dejo, espero les agrade.






Acá les dejo el link del canal de YouTube de la banda por si quieren escuchar más de ellos
---> https://www.youtube.com/user/twentyonepilots




Thank You.

jueves, 27 de agosto de 2015

Invierno




Jueves de Amor

<<Continuación>>

Horacio Quiroga

Ver primera partePrimavera 
Ver segunda parte: Verano
Ver tercera parte: Otoño

Una estación de amor 

Invierno
(Final)

No hicieron el viaje juntos, por último escrúpulo de casado en una
línea donde era muy conocido; pero al salir de la estación subieron en
el brec de la casa. Cuando Nébel quedaba solo en el ingenio, no
guardaba a su servicio doméstico más que a una vieja india, pues--a
más de su propia frugalidad--su mujer se llevaba consigo toda la
servidumbre. De este modo presentó sus acompañantes a la fiel nativa
como una tía anciana y su hija, que venían a recobrar la
salud perdida.

Nada más creíble, por otro lado, pues la señora decaía
vertiginosamente. Había llegado deshecha, el pie incierto y
pesadísimo, y en su facies angustiosa la morfina, que había
sacrificado cuatro horas seguidas a ruego de Nébel, pedía a gritos una
corrida por dentro de aquel cadáver viviente.

Nébel, que cortara sus estudios a la muerte de su padre, sabía lo
suficiente para prever una rápida catástrofe; el riñon, íntimamente
atacado, tenía a veces paros peligrosos que la morfina no hacía sino
precipitar.

Ya en el coche, no pudiendo resistir más, había mirado a Nébel con
transida angustia:

--Si me permite, Octavio... ¡no puedo más! Lidia, ponte delante.


La hija, tranquilamente, ocultó un poco a su madre, y Nébel oyó el
crugido de la ropa violentamente recogida para pinchar el muslo.

Súbitamente los ojos se encendieron, y una plenitud de vida cubrió
como una máscara aquella cara agónica.

--Ahora estoy bien... ¡qué dicha! Me siento bien.

--Debería dejar eso--dijo rudamente Nébel, mirándola de costado.--Al
llegar, estará peor.

--¡Oh, no! Antes morir aquí mismo.

Nébel pasó todo el día disgustado, y decidido a vivir cuanto le fuera
posible sin ver en Lidia y su madre más que dos pobres enfermas. Pero
al caer la tarde, y como las fieras que empiezan a esa hora a afilar
las uñas, el celo de varón comenzó a relajarle la cintura en lasos
escalofríos.

Comieron temprano, pues la madre, quebrantada, deseaba acostarse de
una vez. No hubo tampoco medio de que tomara exclusivamente leche.

--¡Huy! ¡qué repugnancia! No la puedo pasar. ¿Y quiere que sacrifique
los últimos años de mi vida, ahora que podría morir contenta?

Lidia no pestañeó. Había hablado con Nébel pocas palabras, y sólo al
fin del café la mirada de éste se clavó en la de ella; pero Lidia bajó
la suya en seguida.

Cuatro horas después Nébel abría sin ruido la puerta del cuarto de
Lidia.

--¡Quién es!--sonó de pronto la voz azorada.

--Soy yo--murmuró Nébel en voz apenas sensible.

Un movimiento de ropas, como el de una persona que se sienta
bruscamente en la cama, siguió a sus palabras, y el silencio reinó de
nuevo. Pero cuando la mano de Nébel tocó en la oscuridad un brazo
tibio, el cuerpo tembló entonces en una honda sacudida.
       
*       *       *       *       *

Luego, inerte al lado de aquella mujer que ya había conocido el amor
antes que él llegara, subió de lo más recóndito del alma de Nébel, el
santo orgullo de su adolescencia de no haber tocado jamás, de no haber
robado ni un beso siquiera, a la criatura que lo miraba con radiante
candor. Pensó en las palabras de Dostojewsky, que hasta ese momento no
había comprendido: "Nada hay más bello y que fortalezca más en la
vida, que un puro recuerdo". Nébel lo había guardado, ese recuerdo sin
mancha, pureza inmaculada de sus dieciocho años, y que ahora estaba
allí, enfangado hasta el cáliz sobre una cama de sirvienta...

Sintió entonces sobre su cuello dos lágrimas pesadas, silenciosas.
Ella a su vez recordaría... Y las lágrimas de Lidia continuaban una
tras otra, regando como una tumba el abominable fin de su único sueño
de felicidad.


II

Durante diez días la vida prosiguió en común, aunque Nébel estaba casi
todo el día afuera. Por tácito acuerdo, Lidia y él se encontraban muy
pocas veces solos, y aunque de noche volvían a verse, pasaban aún
entonces largo tiempo callados.

Lidia tenía ella misma bastante qué hacer cuidando a su madre,
postrada al fin. Como no había posibilidad de reconstruir lo ya
podrido, y aún a trueque del peligro inmediato que ocasionara, Nébel
pensó en suprimir la morfina. Pero se abstuvo una mañana que entró
bruscamente en el comedor, al sorprender a Lidia que se bajaba
precipitadamente las faldas. Tenía en la mano la jeringuilla, y fijó
en Nébel su mirada espantada.


--¿Hace mucho tiempo que usas eso?--le preguntó él al fin.

--Sí--murmuró Lidia, doblando en una convulsión la aguja.

Nébel la miró aún y se encogió de hombros.

Si embargo, como la madre repetía sus inyecciones con una frecuencia
terrible para ahogar los dolores de su riñón que la morfina concluía
de matar, Nébel se decidió a intentar la salvación de aquella
desgraciada, sustrayéndole la droga.


--¡Octavio! ¡me va a matar!--clamó ella con ronca súplica.--¡Mi hijo
Octavio! ¡no podría vivir un día!

--¡Es que no vivirá dos horas si le dejo eso!--cortó Nébel.


--¡No importa, mi Octavio! ¡Dame, dame la morfina!

Nébel dejó que los brazos se tendieran inútilmente a él, y salió con
Lidia.

--¿Tú sabes la gravedad del estado de tu madre?

--Sí... Los médicos me habían dicho...

El la miró fijamente.


--Es que está mucho peor de lo que imaginas.

Lidia se puso lívida, y mirando afuera entrecerró los ojos y se mordió
los labios en un casi sollozo.

--¿No hay médico aquí?--murmuró.

--Aquí no, ni en diez leguas a la redonda; pero buscaremos.

Esa tarde llegó el correo cuando estaban solos en el comedor, y Nébel
abrió una carta.

--¿Noticias?--preguntó Lidia levantando inquieta los ojos a él.

--Sí--repuso Nébel, prosiguiendo la lectura.

--¿Del médico?--volvió Lidia al rato, más ansiosa aún.

--No, de mi mujer--repuso él con la voz dura, sin levantar los ojos.

A las diez de la noche Lidia llegó corriendo a la pieza de Nébel.

--¡Octavio! ¡mamá se muere!...
Corrieron al cuarto de la enferma. Una intensa palidez cadaverizaba ya
el rostro. Tenía los labios desmesuradamente hinchados y azules, y por
entre ellos se escapaba un remedo de palabra, gutural y a boca llena:

--Pla... pla... pla...

Nébel vió en seguida sobre el velador el frasco de morfina, casi
vacío.

--¡Es claro, se muere! ¿Quién le ha dado esto?--preguntó.

--¡No sé, Octavio! Hace un rato sentí ruido... Seguramente lo fué a
buscar a tu cuarto cuando no estabas... ¡Mamá, pobre mamá!--cayó
sollozando sobre el miserable brazo que pendía hasta el piso.

Nébel la pulsó; el corazón no daba más, y la temperatura caía. Al rato
los labios callaron su pla... pla, y en la piel aparecieron grandes
manchas violeta.

A la una de la mañana murió. Esa tarde, tras el entierro, Nébel esperó
que Lidia concluyera de vestirse, mientras los peones cargaban las
valijas en el carruaje.



--Toma esto--le dijo cuando se aproximó a él, tendiéndole un cheque de
diez mil pesos.

Lidia se extremeció violentamente, y sus ojos enrojecidos se fijaron
de lleno en los de Nébel. Pero éste sostuvo la mirada.

--¡Toma, pues!--repitió sorprendido.

Lidia lo tomó y se bajó a recoger su valijita. Nébel se inclinó sobre
ella.

--Perdóname--le dijo.--No me juzgues peor de lo que soy.

En la estación esperaron un rato y sin hablar, junto a la escalerilla
del vagón, pues el tren no salía aún. Cuando la campana sonó, Lidia le
tendió la mano y se dispuso a subir. Nébel la oprimió, y quedó un
largo rato sin soltarla, mirándola. Luego, avanzando, recogió a Lidia
de la cintura y la besó hondamente en la boca.

El tren partió. Inmóvil, Nébel siguió con la vista  la ventanilla que
se perdía.

Pero Lidia no se asomó.







Jueves de Amor♥

*JUEVES DE AMOR*


*Escritos de luna*


De hace varios Jueves atrás...

Estoy en boulevard de aquel Miércoles fantasma
de aquella cita que se quedo en la espera, en la incertidumbre
Parece mentira, pero aun te espero
Sigue en mi memoria ese beso que no nos dimos
ese Miércoles donde tú con tus estrellas infernales
harías magia sobre mis labios de flamingo con sólo mirarme

Quiero decirte, en el banco donde tus besos serían míos esa tarde
que una esperanza me ha hecho venir aquí
para imaginarte venir a mí
no miento cuando digo que una parte de mí lo cree realidad
realidad a medias
Mientras pasa un carro y tú no estás en él
Mientras a lo lejos se miro siluetas de hombres, que no son tú
¡Y cómo no teñir de luto esta tarde!
Este Jueves en el que te busqué en el boulevard y te hallé sólo en mis pensamientos

Mientras se oculta este sol de lentejuela...
todavía te imagino tapar mis ojos y darme la sorpresa de tu encuentro
¡Oh amor mío, sé que llegarás!
Pues mi corazón te anhela desde la noche en que un sueño trajo hacia mí...
a tus dos estrellas balanceándoce verticalmente sobre mis rostro
de arriba a abajo, de cielo a infiero
De un cielo que quema

Plazas parques, siempre me recuerdan a ti
pues sé que aquel desplante, nos hará besarnos en cada plaza de la ciudad
Y haremos crecer las flores debajo de cada árbol en el que nos besemos
Te siento aquí, mi amor
mientras con ojos de devorador otro hombre me mira, cuánto quiero que seas tú

Y con cada puesta de sol se pintan en el cielo los matices de ese arte que podemos compartir a lo lejos
Es lo que en esta tarde nos une
Pues sé que te gustan los atardeceres
y espero que al igual que yo, lo estés mirando

Tus luces y las mías encontrándose en el cielo
Tus mirada y la mía a través de las nubes

Así es como por fin te encontré esta tarde


Y se fueron nuestras luces, lo sé...

...se fueron al infinito...
















miércoles, 26 de agosto de 2015

Julio Cortázar

Feliz cumpleaños  Cronopio

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Un día como hoy nació el escritor Julio Cortázar, un llamado "maestro maestro del relato corto, la prosa poética y la narración breve en general" conocido por su novela "Rayuela" pero escritor de excelentes cuentos igualmente. Hoy se conmemoran 101 años de su natalicio.


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Como hoy es miércoles de frases dejaré algunas frases :


«Andábamos sin buscarnos, pero sabiendo que andábamos para encontrarnos»


«Los cobardes agonizan ante la muerte, los valientes ni se enteran de ella.» 


«Algún día encontraremos lo que estamos buscando. O quizás no. Quizás encontraremos algo mucho mejor.»


«Las palabras nunca alcanzan cuando lo que hay que decir desborda el alma.»


«No cualquiera se vuelve loco; esas cosas hay que merecerlas»







«Nada estaba explicado pero era algo que podía prescindir de explicación, que se volvía borroso o estúpido cuando se pretendía -como ahora- explicarlo»


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«Estar vivo parece siempre el precio de algo.»




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Miércoles de Frases

Miércoles de Frases

Oscar Wilde




Oscar Wilde. Uno de mis más admirados escritores. Con una vida interesante de investigar y escritos tentadores para leer. Aquí les dejo algunas frases de él:























"Sé tú mismo, los demás puestos ya están ocupados".





lunes, 24 de agosto de 2015

Escritos de Sol




*Escritos de Sol*



La verdad es que esta situación me desmorona, y no se como hacer que mis penurias queden en un buen escrito. Todos nos rompemos a la larga, o no sé si quizá ya venimos rotos de nacimiento, no creo. Pero todos tenemos una parte rota del alma. Algunos están resquebrajados por completo.
¿cómo re reparan las heridas de los sufrimientos?
¿cómo se perdonan las injusticias?
¿cómo se sabe lo que es justo si no está bien ser el juez de tus propios asuntos? ¿cómo se olvida?
Tantas cosas por recordar, y tantas por borrar. No es mentira que nunca sucede lo correcto, o al menos nunca lo que queremos. No hay que olvidar lo errores para así no volver a cometerlos, ni olvidar lo que no hicieron para jamás volver a caer en un macabro juego, pero no estaría mal olvidar lo que nos hiere de los recuerdos ¿será porque las heridas aún permanecen abiertas, o porque aún somos vulnerables a lo que nos hirió? parecen al final tontas todas nuestras preocupaciones, cuando decimos lo que nos causa todos esos terribles sentimientos parece tonto seguirlos sintiendo, pero sabes que no es tonto, aunque lo parezca, por lo que sientes, y lo que sientes siempre termina siento tu única verdad, porque los sentimientos persisten aún en medio de tanta tontería, aun cuando entiendas toda la tonta situación.
Nos refugiamos. Todos necesitamos un refugio pero ¿hasta donde ese refugio refugia toda la situación de tu corazón?
¿cuántas veces te has sentido un marica por sentir lo que sientes?
¿cuánto valor has necesitado para enfrentar lo que te acontece? ¿cuántas veces el valor te ha fallado y te has sentido desolado, obligado a ser fuerte aunque sientas que no puedes mas?.
Terminamos por volvernos secos y aislados... ¿es eso enteramente nuestra decisión?.
Te cansas de la vida y ¿cómo no? si así como alegrías intensas también trae tristezas profundas de las que no te sueles salvar. Con el tiempo la adolescencia se va y ya no tienes excusas para no poder enfrentarte a la realidad, tienes que levantarte a pesar de todo, ahora eres tu solo contra el mundo, en una batalla donde los de afuera solo te exigen más, sin clemencia hacia el ser herido que aun mantienes dentro, porque pronto, y muy posiblemente, luego tendrás que traer otros seres al mundo a los que tendrás que demostrarles valor para que cuando su día llegué sepan que tus has podido, y que si tu pudiste ellos tal vez también puedan. La historia se repite y esta es la vida. Bienvenido.













Lunes de Poesía

Poesía China



Sentado solo, entre los bambúes,
toco el laúd, y silbo, silbo, silbo.
Nadie me oye en el inmenso bosque,
pero la blanca luna me ilumina.

Autor: Wang Wei










Wang Wei 王維 (701-761)

Conocido a veces como "el Buda poeta", oriundo de la provincia Shanxi, fue un famoso poeta, músico, pintor y estadista, de la Dinastía Tang. Aprobó los exámenes imperiales en el año 721 y luego llegó a ser Censor Imperial en el año 758. Durante la rebelión de An Lushan contra la dinastía Tang perdió su cargo. Durante esta rebelión evitó servir de forma activa a los insurrectos durante la ocupación de la capital, fingiendo ser sordo. Posteriormente retomó su condición de funcionario y alcanzó el rango de ministro. En sus postreros años abrazó la fe budista y llevó una vida pasiva de ermitaño. Estuvo diez años estudiando con el Maestro Ch'an Daoguang. A la muerte de su esposa en el año 730, no volvió a casarse y estableció un monasterio. El logro artístico de sus pinturas de paisajes es muy alto. 





El cultivo de las letras no necesita del trato mundanal.
Ardua es la ciencia de la filosofía, y , para lograrla, camino solo.
Amo los puros arroyuelos que serpentean entre las rocas.
Y amo también mi rústica cabaña, tan sosegada e medio de los pinos.


Wang Wei





Parque de los Ciervos
Colinas vacías, nadie a la vista,
solamente ecos de voces humanas-
con la luz regresando al bosque profundo
la cima del musgo verde se enciende de nuevo.

Wang Wei