miércoles, 6 de abril de 2016

c'est la vie

Si la vida es dos suspiros, ¿por qué nos dedicamos a asfixiar la espiración de los demás? 
No solo los grandes en el poder, sino también los pequeños y comunes que veo todos los días, sean como sean los hombres se dedican a hundirse entre unos y otros, como si lo que lograsen hoy pudiera durar por siempre, como si la vida fuera eterna o al menos más larga, como si valiera la pena hacer el mal contra los demás por obtener un bien, o muchos bienes, pues cuanto sea no importa, pues ¿cuánto te dura lo que tienes? ¿cuánto te durará lo que consigas? ¿cuántas lunas vive un hombre? ¿y por tan pocas lunas brillantes vale la pena apagar las de los demás?, si todos tenemos la misma aproximación de años por vivir, ¿por qué nos dedicamos a gastarlos manchando las vidas ajenas, y peor aún, sin darnos cuenta manchando las nuestras? ... si tenemos dos suspiros en esta tierra, si todo es un abrir y cerrar de ojos, por qué no nos dedicamos a mejores cosas, podríamos vivir incluso sin metas, sin pretensiones, sin logros, sin todo aquello que nos dicen que necesitamos hacer,  y tan solo mirar el ocaso y  el horizonte, o aquello que más amamos ver. Un solo punto entre dos infinitos eternos y desconocidos, y mira cómo lo desperdiciamos. 

Deuil



No hizo falta que lavara las sábanas azules,
ni que utilizara y ensuciara de nuevo las de rayas,
no,
ya no hacen falta.

Ya no será necesario guardar la papilla de bebes en la nevera,
ya no hace falta conservarla.

No tengo que triturar ni remojar más comida,
ya no hay quien la necesite hecha jugo.

Ya no tendré que levantarme en la madrugada a alimentarle cuando comience a chillar de hambre,
ni tendré que obligar a nadie a tomar agua ni a comer por su bien,
ya no.
Yo ya no tendré de que preocuparme más que de mi misma.
Ya ella murió.

Pero solo Dios sabe  lo feliz que era preocupándome
Sólo Dios sabe que lo único que ahora vale la pena es que ella ya no sufrirá más,

De tan ardua batalla, su cuerpo quedó tenso del padecimiento,
sus ojos abiertos y su boca medio abierta.
Siento que me mira,
pero no se que dice su mirada.
 ni nunca lo sabré,
será otra incógnita más de la vida,
de esas que me hacen perder los alientos.