jueves, 1 de diciembre de 2016

RATO DE LLUVIA




Llueve. En el calor sobrio de la sala

mi mano -la mano que sostiene un libro-
tiembla a veces al frío de una ráfaga.

Tú estiras -sin languidez positiva- los pies

sobre el perro muelle tendido ante mí.
Lanzas, tras el humo de tu cigarro, 
un bostezo sin ingenuidad.
Adoptas, como una máscara, un gesto de fastidio.
Y dices, con voz de falsa impaciencia: cuándo escampa.

Mis dedos, en el lomo del libro, 

se dan el gusto de teclear: mentira.
Porque veo que tú, el nervioso, no muestras ahora
un solo signo de sincera intranquilidad.
Porque sé mentido ese tedio
en que .te embozas en esta hora de lluvia y paz.
Porque sé que contento y sosegado
pasarías la vida así,
conmigo y con el perro y tu cigarro
a pesar de mi libro y mi silencio. 


-Enriqueta Arvelo Larriva






martes, 29 de noviembre de 2016







Hay quienes lloraron tanto en vida que al morir se metamorfosearon en lluvia para ser el llanto de la tierra y acompañar el llanto de los demás.

Hay quienes necesitan más de una vida para sanar las grietas enrojecidas de sus almas.

Hay quienes aman tanto que vuelan y luego no saben como regresar. 

Hay quienes leen historias de las cuales se enamoran y luego no saben lo que es amar de verdad.

Hay quienes en verdad aman, y por amar tanto se quiebran en los muchos  pedazos de un espejo donde se reflejan todos los desamores del mundo.

Sin embargo,hay quienes pasan la vida sin que jamás les vuelva a funcionar esa parte llamada "amar" entre los funcionamientos de su corazón. 



Hay quienes lloraron tanto en vida que al morir se metamorfosearon en lluvia para ser el llanto de la tierra y acompañar el llanto de los demás.

Hay quienes necesitad más de una vida para sanar las grietas enrojecidas de sus almas.

Hay quienes aman tanto que vuelan y luego no saben como regresar. 

Hay quienes leen historias de las cuales se enamoran y luego no saben lo que es amar de verdad.

Hay quienes en verdad aman, y por amar tanto se quiebran en los muchos  pedazos pequeños de un espejo donde se reflejan todos los desamores del mundo.

Sin embargo,hay quienes pasan la vida sin que jamás les vuelva a funcionar esa parte llamada "amar" entre los funcionamientos de su corazón. 


Hay quienes mueren llenos de historias sin culminar.


Hay quienes olvidan quienes son.











lunes, 28 de noviembre de 2016





Fuimos nada, secretamente nada,
en un tiempo eterno, inabarcable.
Fuimos nada, tan desmesuradamente nada,
pero no nos fue posible soportarlo.
Un día explotamos al fin
hacia esta vida,
sin esperarlo vinimos a este encuentro,
era tan duro no ser eternamente.
Porque también hay una nada inaguantable
así como hay un ser inaguantable.
¿Volveremos a la nada
o explotaremos
hacia otro ser más indolente?



Enrique Mujica
Venezuela