viernes, 21 de agosto de 2015


Viernes de Música





"Nunca dije que tenía el alma pura, ni las grandes respuestas. No puedo ponerme a la altura de las expectativas que la gente tiene de mí: son ilusorias."


- John Lennon






Pensaba decir muchas cosas sobre Lennon y sobre esta etapa final cuando se apartó de todo, principalmente sobre esa etapa, dando mis opiniones o puntos de vista, hablando de ello en fin, pero ahora más bien dejaré que lo que les comparto les hable por sólo, porque creo que por si mismo puede hablar. Las frases compartidas provienen de las cintas perdidas de la conversación que tuvo Lennon antes de morir con Rolling Stone.




                           



"En toda mi carrera, sacando las aventuras de una noche con gente como David Bowie y Elton John, sólo elegí trabajar con dos personas: Paul McCartney y Yoko Ono. Yo traje a Paul al grupo original, The Quarrymen, él trajo a George, y George trajo a Ringo. Y la segunda persona que me interesó como artista, como alguien con quien podía trabajar, fue Yoko Ono. No elegí tan mal."




                           



"No fuimos los primeros en decir "imagínense que no existen los países", o "denle una oportunidad a la paz", pero al menos llevamos la antorcha, como la antorcha olímpica, pasándola de mano en mano, de país en país, de generación en generación... Esa es nuestra tarea."



                           



"¿Qué mierda les pasa? Sólo les gusta la gente cuando se está yendo para arriba, y cuando llegan ahí no les queda otra cosa que cagarles encima. Yo no puedo irme para arriba de nuevo. Lo que quieren son héroes muertos, como Sid Vicious y James Dean. No me interesa ser un fucking héroe muerto. Así que olvidate, olvidate."



  

jueves, 20 de agosto de 2015

Otoño


Jueves de Amor

<<Continuación>>

Horacio Quiroga

Ver primera partePrimavera 
Ver segunda parte: Verano

Una estación de amor 

Otoño


Una tarde, en Buenos Aires, acababa Nébel de subir al tramway, cuando
el coche se detuvo un momento más del conveniente, y aquél, que leía,
volvió al fin la cabeza. Una mujer con lento y difícil paso avanzaba.
Tras una rápida ojeada a la incómoda persona, reanudó la lectura. La
dama se sentó a su lado, y al hacerlo miró atentamente a Nébel. Este,
aunque sentía de vez en cuando la mirada extranjera posada sobre él,
prosiguió su lectura; pero al fin se cansó y levantó el rostro
extrañado.

--Ya me parecía que era usted--exclamó la dama--aunque dudaba aún...
No me recuerda, ¿no es cierto?

--Sí--repuso Nébel abriendo los ojos--la señora de Arrizabalaga...

Ella vió la sorpresa de Nébel, y sonrió con aire de vieja cortesana
que trata aún de parecer bien a un muchacho.

De ella, cuando Nébel la conoció once años atrás, sólo quedaban los
ojos, aunque más hundidos, y apagados ya. El cutis amarillo, con tonos
verdosos en las sombras, se resquebrajaba en polvorientos surcos. Los
pómulos saltaban ahora, y los labios, siempre gruesos, pretendían
ocultar una dentadura del todo cariada. Bajo el cuerpo demacrado se
veía viva a la morfina corriendo por entre los nervios agotados y las
arterias acuosas, hasta haber convertido en aquel esqueleto, a la
elegante mujer que un día hojeó la ilustration a su lado.



--Sí, estoy muy envejecida... y enferma; he tenido ya ataques a los
riñones... y usted--añadió mirándolo con ternura--¡siempre igual!
Verdad es que no tiene treinta años aún... Lidia también está igual.

Nébel levantó los ojos:

--¿Soltera?

--Sí... ¡Cuánto se alegrará cuando le cuente! ¿Por qué no le da ese
gusto a la pobre? ¿No quiere ir a vernos?

--Con mucho gusto--murmuró Nébel.

--Sí, vaya pronto; ya sabe lo que hemos sido para... En fin, Boedo,
1483; departamento 14... Nuestra posición es tan mezquina...

--¡Oh!--protestó él, levantándose para irse. Prometió ir muy pronto.

Doce días después Nébel debía volver al ingenio, y antes quiso cumplir
su promesa. Fué allá--un miserable departamento de arrabal.--La señora
de Arrizabalaga lo recibió, mientras Lidia se arreglaba un poco.

--¡Conque once años!--observó de nuevo la madre.--¡Cómo pasa el
tiempo! ¡Y usted que podría tener una infinidad de hijos con Lidia!

--Seguramente--sonrió Nébel, mirando a su rededor.

--¡Oh! ¡no estamos muy bien! Y sobre todo como debe estar puesta su
casa... Siempre oigo hablar de sus cañaverales... ¿Es ese su único
establecimiento?

--Sí,... en Entre Ríos también...

--¡Qué feliz! Si pudiera uno... Siempre deseando ir a pasar unos
meses en el campo, y siempre con el deseo!

Se calló, echando una fugaz mirada a Nébel. Este con el corazón
apretado, revivía nítidas las impresiones enterradas once años en
su alma.

--Y todo esto por falta de relaciones... ¡Es tan difícil tener un amigo
en esas condiciones!

El corazón de Nébel se contraía cada vez más, y Lidia entró.




Estaba también muy cambiada, porque el encanto de un candor y una
frescura de los catorce años, no se vuelve a hallar más en la mujer de
veintiséis. Pero bella siempre. Su olfato masculino sintió en la mansa
tranquilidad de su mirada, en su cuello mórbido, y en todo lo
indefinible que denuncia al hombre el amor ya gozado, que debía
guardar velado para siempre, el recuerdo de la Lidia que conoció.

Hablaron de cosas muy triviales, con perfecta discreción de personas
maduras. Cuando ella salió de nuevo un momento, la madre reanudó:

--Sí, está un poco débil... Y cuando pienso que en el campo se
repondría en seguida... Vea, Octavio: ¿me permite ser franca con
usted? Ya sabe que lo he querido como a un hijo... ¿No podríamos pasar
una temporada en su establecimiento? ¡Cuánto bien le haría a Lidia!

--Soy casado--repuso Nébel.

La señora tuvo un gesto de viva contrariedad, y por un instante su
decepción fué sincera; pero en seguida cruzó sus manos cómicas:

--¡Casado, usted! ¡Oh, qué desgracia, qué desgracia! ¡Perdóneme, ya
sabe!... No sé lo que digo... ¿Y su señora vive con usted en
el ingenio?

--Sí, generalmente... Ahora está en Europa.

--¡Qué desgracia! Es decir... ¡Octavio!--añadió abriendo los brazos con
lágrimas en los ojos:--a usted le puedo contar, usted ha sido casi mi
hijo... ¡Estamos poco menos que en la miseria! ¿Por qué no quiere que
vaya con Lidia? Voy a tener con usted una confesión de madre--concluyó
con una pastosa sonrisa y bajando la voz:--usted conoce bien el
corazón de Lidia, ¿no es cierto?

Esperó respuesta, pero Nébel permaneció callado.

--¡Sí, usted la conoce! ¿Y cree que Lidia es mujer capaz de olvidar
cuando ha querido?

Ahora había reforzado su insinuación con una leve guiñada. Nébel
valoró entonces de golpe el abismo en que pudo haber caído antes. Era
siempre la misma madre, pero ya envilecida por su propia alma vieja,
la morfina y la pobreza. Y Lidia... Al verla otra vez había sentido
un brusco golpe de deseo por la mujer actual de garganta llena y ya
estremecida. Ante el tratado comercial que le ofrecían, se echó en
brazos de aquella rara conquista que le deparaba el destino.

--¿No sabes, Lidia?--prorrumpió alborozada, al volver su hija--Octavio
nos invita a pasar una temporada en su establecimiento. ¿Qué
te parece?

Lidia tuvo una fugitiva contracción de las cejas y recuperó su
serenidad.

--Muy bien, mamá...

--¡Ah! ¿no sabes lo qué dice? Está casado. ¡Tan joven aún! Somos casi
de su familia...

Lidia volvió entonces los ojos a Nébel, y lo miró un momento con
dolorosa gravedad.

--¿Hace tiempo?--murmuró.

--Cuatro años--repuso él en voz baja. A pesar de todo, le faltó ánimo

para mirarla.


Próximo Jueves de Amor♥ : Invierno 




Jueves de Amor
*Escritos de Luna*

   Recuerdo bien esas noches en las que solitaria mis pies solían dar pasos hacia su misterioso e inseguro encuentro, era como caminar hacia la nada, mis pies caminaban, pero mi alma andaba.

   

Calles oscuras que que se alumbraron con su mirada, calles que se llenaban de escarcha con cada paso que me dirigía hacia él, y no por el brillo de mi andar, sino por las estrellas que tiritaban dentro de mí al presentir su encuentro. Qué magia la de aquella noche... 


   Cuando entrelazamos nuestras miradas de luz y mar, de fuego y cielo, sentí como si se anudara un lazo, un exquisito brillo que solo puede resaltar de a dos , él y el rayo de sus ojos con los míos, en sincronía perfecta.


 Desde aquel balcón, desde aquella puesta de sol, en sus ojos, supe que se me podía acelerar el corazón, sintiéndome en paz.



 ♥ 



miércoles, 19 de agosto de 2015


Miércoles de Frases


La risa, una de las mejores medicinas. De lo más divertido que hay, de lo más natural que se pueda encontrar, tan suave como flameante, la risa nos hace y nos deshace, lo mejor para sentirse bien, o la evidencia del bienestar, por eso: 


«Si es posible, se debe hacer reír hasta a los muertos» 


- Leonardo Da Vinci 




martes, 18 de agosto de 2015

Martes de Arte 


"El valor esencial de la obra de arte nace sin objeto y sin meta consciente"

- Luisa Richter




Discurso de Apertura de Kurt Leonhard

(Sobre Luisa Richter)



El primer criterio de una obra de arte es la originalidad y la apertura, la expresión innovadora de una expedición hacia lo desconocido. Como criterios adicionales pudieran agregarse la "armonía del monólogo intrapictórico" , el ánimo simbólico que le da validez universal, el "vigor del cambio" para desafiar al espectador y a la "potencia liberadora" , la cual podría comprenderse como impulso metafísico. 

Y en el impulso de estos criterios divergen la opiniones: yo, por mi cuenta, no puedo sino confirmar que los cuadros de Luisa Richter corresponden a estas pautas: desde las cualidades de una percepción depurada hasta las regiones colindantes de la intuición espíritu-sensorial. (...)



Luisa Richter no ofrece enunciados en sus cuadros, acaso insinúa en ellos un destello, un colorido de lo desconocido. El color es , para ella, tonalidad difusa en reflejos de una claridad blanca. Tampoco tiene "propuestas" , Sus obras son los productos imprevisibles de continuas sedimenciones de recuerdos, vivencias y deseos pero ante todo son configuraciones concretas, ejemplares, jamás misioneras. pinta percepciones destacadas.
Dentro de su concepción pensar es liberar una fuerza motriz, no elaborar un programa. Lejos de ser su meta los "impulsos razonados" , le interesan los "impulsos vivenciales". Cada logro sirve como base a la propuesta siguiente, pudiendo prescindir de cualquier intento de explicación histórica, sociológica o filosófica, tanto para el artista como para el observador. no se habla de lo aparente o superfluo, sino de ruptura, contradicción y mundos opuestos, que se enfrentan al mundo utilitarista, de nuestro vejado planeta. Se pregunta entonces, en primer término por la confrontación viva, por el valor de lo aparente inmediato, de lo desconocido ante nosotros. (...) 





Luisa Richter, artista plástico nacida en Alemania y residenciada la mayor parte de su vida en Caracas, Venezuela. 


Premios ganados
1952 Premio de Arte Juvenil, Wurtemberg, Alemania
1959 Premio José Loreto Arismendi, XX Salón Oficial
1960 Premio de dibujo, "Segunda exposición nacional de dibujo, grabado y monotipo", Facultad de Arquitectura y Urbanismo, UCV
1963 Premio Puebla de Bolívar, XXIV Salón Oficial
1964 Premio Emil Friedman, XXV Salón Oficial
1966 Primer premio de grabado, "Octava exposición nacional de dibujo y grabado", Facultad de Arquitectura y Urbanismo, UCV
1967 Premio Nacional de Dibujo y Grabado, XXVIII Salón Oficial
1982 Premio Nacional de Artes Plásticas y Educación, Caracas
1993 Premio Imagen de Don Andrés Bello, Bogotá.
















lunes, 17 de agosto de 2015




Lunes de Poesía


PRIMERA NEVADA


Los momentos que nos compartieron
fueron aquellos que nos separaron,
y ya no están aquí;


nunca más los profundos pardos

recordarán nuestros nombres
escritos en la lluvia.


Lo que ha quedado sin terminar 

así ha de quedar,
el blanco silencio
desciende ahora a través de los prados
donde las vainas oscuras de los frutos
se abren inútilmente.


Autor:  Sam Hamill







Sam Hamill: